La quinoa se ha convertido en uno de los alimentos más valorados en nutrición infantil, y no es una moda pasajera. Este pseudocereal ancestral destaca por su perfil nutricional completo, su fácil digestión y su versatilidad, lo que lo hace ideal para acompañar la alimentación de niños y niñas desde etapas tempranas.
Uno de los principales beneficios de la quinoa es que contiene proteínas de alto valor biológico, es decir, aporta todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita para crecer y desarrollarse correctamente. Esto es especialmente importante durante la infancia, una etapa clave para el desarrollo muscular, cerebral y del sistema inmune.

Además, la quinoa es una excelente fuente de hierro, magnesio, zinc y calcio, minerales fundamentales para la formación de huesos, el transporte de oxígeno y el fortalecimiento del sistema inmunológico. A diferencia de otros cereales, la quinoa no contiene gluten, por lo que es una alternativa segura para niños con intolerancias o sensibilidad al gluten.
Otro punto a favor es su alto contenido de fibra, que contribuye a una buena digestión y ayuda a prevenir el estreñimiento, un problema común en la alimentación infantil. Su textura suave, cuando está bien cocida o procesada en purés y colados, facilita su incorporación desde los primeros alimentos sólidos.
Incluir quinoa en la dieta de los niños no solo aporta nutrición de calidad, sino que también ayuda a diversificar sabores y texturas, promoviendo una relación positiva y variada con los alimentos desde pequeños.